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Pediatría

Mucopolisacaridosis

Mucopolisacaridosis

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Introducción

La Mucopolisacaridosis tipo I (MPS I) es una enfermedad autosómica recesiva de depósito lisosomal, que se produce por el déficit de la enzima α-L-iduronidasa. Se ha clasificado de acuerdo con el fenotipo y al grado de afectación de los diferentes órganos y sistemas en:

  • Síndrome de Hurler: grave.
  • Síndrome de Hurler-Scheie: intermedio o moderado.
  • Síndrome de Scheie: atenuada.

Etiología

El gen afectado en la Mucopolisacaridosis se encuentra en el brazo corto del cromosoma 4. Las mutaciones más frecuentes en iduronidasa son: W402X, Q70X, P533R, R89Q, A327V y A75T.

Epidemiología

El Síndrome de Hurler se presenta en el 57% de los casos, el Síndrome de Hurler-Scheie en el 23% y el Síndrome de Scheie en el 20%.

Factores de riesgo: antecedente de hermano con MPS I, endogamia, consanguinidad e infecciones vías respiratorias superiores recurrentes.

Los niños con esta alteración no son capaces de degradar los glucosaminoglicanos (GAG) dermatán sulfato y heparán sulfato, por lo que éstos se acumulan en los lisosomas ocasionando deterioro progresivo de varios órganos y sistemas.

Síndrome de Hurler – Grave

  • Retraso en desarrollo psicomotor.
  • Facies tosca (hurleriana).
  • Infecciones recurrentes de oído y tracto respiratorio superior.
  • Hernia umbilical e inguinal.
  • Hepatoesplenomegalia.
  • Macrocefalia con protuberancia frontal.
  • Cardiomiopatía.

Síndrome de Hurler-Scheie

  • Disostosis múltiple.
  • Talla baja y cifosis.
  • Rigidez articular y contracturas.
  • Opacidad corneal e hipoacusia.
  • Valvulopatía cardíaca.
  • Retraso psicomotor leve.
  • Macrocefalia con protuberancia frontal.
La MPS I en su forma grave se manifiesta desde los 2 primeros años de edad y la forma moderada entre los 3 y 8 años.

Clínica (imagen)

  • Macrocefalia
  • Opacidad corneal
  • Facies tosca
  • Cardiomegalia
  • Hernia umbilical
  • Hernia inguinal
  • Talla baja
  • Rigidez articular

Diagnóstico

  • El diagnóstico definitivo de MPS I se realiza al encontrar actividad baja de la α-L-iduronidasa en fibroblastos o leucocitos, un valor entre 1 y 2% se considera caso sospechoso.
  • El estudio molecular confirma el diagnóstico (W402X, Q70X, P533R, R89Q).
En los pacientes con MPS I confirmada por medio de la cuantificación de la actividad enzimática de α-L-iduronidasa o por estudio molecular, se deberá realizar determinación de GAG.

Hasta el momento no existe tratamiento curativo para MPS. El reemplazo enzimático con laronidasa (una variante de la α-L-iduronidasa) no tiene suficiente evidencia. El trasplante de médula ósea es controvertido.

Fuente: Diagnóstico y tratamiento de la mucopolisacaridosis tipo I en edad pediátrica. Secretaría de salud, Ciudad de México, 2013. (GPC-IMSS-518-11)

Material: Dr. Edwin Madera.