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Infectología

Salmonella Fiebre tifoidea

Salmonella Fiebre tifoideaSalmonella Fiebre tifoidea

Texto de la lámina

Introducción

La fiebre tifoidea es una enfermedad sistémica, febril, aguda, de origen entérico, secundaria a la infección por Salmonella typhi y S. paratyphi, aunque puede ser originada por otros tipos.

Salmonelosis: grupo de infecciones por bacterias del género Salmonella, que debido a la dificultad para discernir entre tifoidea y paratifoidea, se engloban en "fiebres entéricas".

Etiología

Las salmonellas son bacilos gram negativos que se transmiten por agua y alimentos contaminados con heces u orina de enfermo o portador. Periodo de incubación 5 – 21 días.

F. de riesgo

Ingesta de alimentos o agua contaminada, convivencia con tortugas, alimentos de la vía pública, neonatos de cuneros, ingesta de antiácidos, enfermedad intestinal inflamatoria e inmunosupresión.

Para ENARM: pensar antecedente de alimentos en vía pública.

Consideración diagnóstica

Se debe considerar la fiebre entérica cuando una persona febril (con o sin diarrea) tiene un historial de viajes a áreas en las que los agentes causales son endémicos, ha consumido alimentos preparados por personas con exposición endémica reciente o tiene exposición de laboratorio a Salmonella enterica.

Vacuna — ENARM 2022

En situaciones de epidemia de fiebre tifoidea se recomienda considerar los beneficios y riesgo para la aplicación de la vacuna ViPCS. Si no es posible vacunar a toda la comunidad, considerar como población blanco a las personas de 2 a 19 años de edad.

Clínica

  • La fiebre > 39° (es el síntoma principal) mayor a 3 días.
  • Algunos presentan bradicardia junto a la fiebre; la cefalea se presenta en 2 – 86%.
  • Tos seca: se presenta en la fase inicial (primera semana).
  • Diarrea con o sin sangre acompañada de dolor abdominal.
  • Roséola tifoidea: máculas rosadas de 4 mm de diámetro, localizadas en tórax y en el abdomen.
  • Puede presentar hepatitis, ictericia o hepatomegalia.

Diagnóstico — Primera semana

Realizar hemocultivo.

Diagnóstico — Segunda semana

  • Realizar aglutinación de Widal.
  • Prueba rápida anticuerpos.
  • Mielocultivo (estándar de oro).
La sensibilidad del hemocultivo para el aislamiento de S. typhi es 50% durante la primera semana de la enfermedad y se reduce en las siguientes semanas, y la especificidad es 100%.

Diagnóstico — Tercera semana

  • Coprocultivo.
  • USG para complicaciones.
Se recomienda solicitar la prueba de aglutinación de Widal (reacciones febriles) a partir de la segunda semana al inicio de los datos clínicos; se considerará positiva cuando los títulos de anticuerpos OD son mayores a 1:160.

Tratamiento

  • Primera línea: ciprofloxacino, ceftriaxona o cloranfenicol.
  • Segunda línea: ampicilina, amoxicilina y TMP-SMX.
  • Alternativa: en caso de un brote epidémico o resistencia primera línea.
En embarazadas: ampicilina, amoxicilina o cefalosporinas (fue pregunta ENARM 2022).

Las fluoroquinolonas y las cefalosporinas de tercera generación se consideran antibióticos de elección para el tratamiento de las cepas resistentes a múltiples fármacos.

En mujeres embarazadas con fiebre tifoidea el tratamiento de elección es ampicilina, amoxicilina y cefalosporinas de tercera generación como cefotaxime o ceftriaxona.

Estado de portador crónico

  • Presentan mayor riesgo las mujeres, los ancianos y los infectados por Schistosoma haematobium.
  • El 3% de los infectados por S. typhi se convierten en portadores crónicos y el reservorio habitual es la vesícula biliar.
  • Tratamiento: ciprofloxacino cada 12 horas por 28 días.

Complicaciones

Pueden ocurrir en 10-17.6% de los casos, siendo las más frecuentes: sangrado gastrointestinal y perforación intestinal (5-15%).

Pregunta ENARM 2022.

Cuadro 1: Datos de alarma y complicaciones de fiebre tifoidea

En pacientes asintomáticos en quienes se han identificado especies de Salmonella enterica en heces, se recomienda el tratamiento antibacteriano para reducir el riesgo de diseminación de la enfermedad a otros miembros de la familia. Esto aplica también para el diagnóstico de infantes y adultos mayores, así como en el manejo de alimentos.

Fuente: Guía de Práctica Clínica, Diagnóstico y Tratamiento para la Fiebre Tifoidea. México: Secretaría de Salud; 03/11/2016 (GPC-IMSS-259-10) / GPC-SS-106-20.

Material: Dr. Edwin Madera.